Soy Jime, hago journaling desde que tengo 12 años. En aquel momento se llamaba "diario íntimo" y es una actividad que me acompaña hasta hoy, que tengo 50. Todavía conservo mis cuadernos porque son los testigos de mi vida. No hay inteligencia artificial que pueda reemplazar la sensación que te da tener escritos los momentos y las sensaciones de tu vida.
— Jime
Podés empezar con lo que ya tenés
Sé lo que estás pensando: “necesito comprar un montón de cosas para arrancar”. Te entiendo, porque las redes sociales están llenas de journals perfectos con materiales hermosos que dan ganas de tenerlos todos. Pero la verdad es que no hace falta tener todo para empezar: muchas veces, lo más lindo nace justamente de animarte con lo que ya tenés en casa.
Tijeras, regla, marcadores, lápices, revistas, papeles guardados, fotos viejas o recortes que fuiste juntando sin saber para qué... todo eso puede convertirse en el comienzo de tu journal. Y si querés hacerlo más fácil, también podés arrancar con mi Kit Inicial de Journaling y complementarlo con todos esos materiales que ya son parte de tu mundo cotidiano.
La idea no es que tengas todo perfecto, sino que te animes a dar el primer paso. Yo te voy a acompañar con ideas, inspiración y propuestas para crear juntas desde donde vos quieras: en Instagram, en mis canales de difusión, en talleres online y también en encuentros presenciales.
Tu caja de tesoros casera
Para escribir y dibujar
Lapiceras, marcadores aunque estén gastados, lápices de colores, crayones, resaltadores, acuarelas escolares o un simple lápiz negro.
Para cortar y pegar
Tijera, Plasticola, pegamento en barra o cinta. Con eso ya podés armar collages y darle vida a la página.
Para medir y guiar
Una regla alcanza. Si tenés una escuadra o un transportador olvidado por ahí, también sirven para jugar con formas.
El cuaderno
De espiral, de tapa dura, hojas sueltas o un cuaderno escolar. El mejor cuaderno para empezar es el que ya tenés.
Recuerdos y recortes
Stickers, figuritas, die cuts, estampillas viejas, boletos de colectivo, entradas de cine y todos esos papelitos que guardaste porque sabías que algún día iban a servir.
Nuestro kit inicial
Si querés empezar con una base lista para crear, mi Kit Inicial de Journaling trae tintas, papeles creativos, tarjetones fotográficos, pincel difusor, stickers, die cuts, pinza de presión y mucho más.
Los materiales que no sabías que tenías
Tu casa está llena de material para journaling. Solo hace falta mirarla con otros ojos.
- Revistas viejas: imágenes, palabras, texturas y publicidades que podés recortar.
- Fotos impresas: las que guardaste en una caja o quedaron sueltas en un cajón.
- Libros viejos: hojas amarillentas que funcionan increíble como fondo.
- Partituras, mapas y folletos: suman textura, viaje y memoria.
- Boletos, tickets y etiquetas: pequeños recuerdos cotidianos que hacen única la página.
- Telas, cintas, puntillas y papeles de regalo: todo eso que guardaste “por las dudas” ahora tiene uso.
- Hojas secas y flores prensadas: detalles simples que vuelven la página más sensible y orgánica.
La hoja en blanco: tu primera página
Ya tenés tus materiales. Estás sentada con el cuaderno abierto y aparece el miedo a arruinar la hoja, a que quede feo o a no saber cómo empezar. Respirá: no existe el “queda mal” en el journaling. No hay reglas, no hay jurado, no hay examen.
Pero igual a veces necesitamos un empujón. Estas tres ideas sirven para romper el hielo sin presión.
La página de recortes libres
Agarrá revistas, elegí imágenes y palabras que te llamen la atención y pegalas como quieras. Cuando termines, escribí la fecha y una palabra que describa cómo te sentís hoy.
La frase del día
Buscá una frase que te guste y escribila grande en el centro. Después decorá alrededor con colores, papeles o dibujos simples.
El recuerdo pegado
Elegí una foto, un ticket o un papelito que signifique algo para vos. Pegalo en la página y escribí alrededor qué representa y cómo te hace sentir.
Las páginas imperfectas son las más lindas con el tiempo. Porque son reales. Cuando las mires en veinte años, no vas a pensar “qué desprolijo”, vas a pensar “qué hermoso momento de mi vida”.
Que no te frene el perfeccionismo
La trampa más grande cuando empezás es compararte con lo que ves en Pinterest o Instagram. Esas páginas perfectas parecen hechas por diseñadores, pero muchas de esas personas empezaron exactamente como vos: con una tijera, una Plasticola y un cuaderno cualquiera.
Lo que hace especial al journaling no es la técnica; es la intención. Es decidir que tu vida merece ser registrada, decorada y celebrada con los materiales que sean.
Nada está bien ni mal cuando algo se crea con el alma. El journaling puede acompañarte toda la vida, porque cada página se vuelve un pedazo de vos que queda guardado.
Tu primera semana: un ejercicio por día
Si necesitás estructura para arrancar, acá te dejo un desafío suave de siete días. No necesitás más de quince minutos por vez.
El inventario creativo
Recorré tu casa, juntá todo lo que encuentres y sacale una foto a tu mesa de materiales. Esa ya puede ser tu primera página.
Página libre de recortes
Abrí una revista, recortá lo que te guste y armá un collage sin pensar demasiado. Solo pegá.
La frase del día
Elegí una frase que te movilice y decorá alrededor con colores, líneas y papeles.
Un recuerdo
Pegá una foto o un ticket viejo y escribí lo que te hace sentir hoy.
Colores y garabatos
Llená una página con trazos, rayas, círculos o manchas de color. Solo jugá.
Carta breve
Escribile unas líneas a tu yo del futuro y decorá los bordes como más te guste.
Tu página favorita
Mirá las anteriores y repetí la dinámica que más te gustó. Ahí empieza a aparecer tu estilo.
Cuando quieras dar el siguiente paso
Podés empezar perfectamente con materiales que ya tengas en tu casa. Pero si querés que te resulte más fácil, en La Agenda de Jime también armé un Kit Inicial de Journaling pensado para ayudarte a arrancar con una selección linda, útil y lista para crear.
Kit inicial de journaling
Una base simple y amorosa para empezar: cuaderno, papeles, stickers y materiales fáciles de usar.
Pero recordá: lo más importante no es el material, sino la intención. Es decidir que vas a crear algo con tus manos, para vos, desde el corazón.